Fútbol de contrastes

El torneo colombiano no es tan malo como algunos lo quieren hacer ver: hay partidos emotivos, jugadores con buenas condiciones, golazos de gran factura y un puñado de clubes que trabajan bien.

Santa Fe es modelo en estos momentos por ser el único del continente que está vivo en las tres competencias que dispone: Liga, Copa y Sudamericana, levantó mucho su nivel luego de un leve bajón en su rendimiento –situación  normal en cualquier equipo del mundo– y tras clasificar a la final de la Copa Colombia, va con viento en la camiseta, dispuesto a afrontar y ganar los juegos definitivos que están en el camino. Gran trabajo el del DT uruguayo Pelusso, y mejor aún, el de sus directivos, que tienen claro el derrotero para que Santa Fe esté constantemente disputando títulos. Pero el rojo no es el único que hace bien las cosas: Nacional tiene un equipazo, una situación económica envidiable y marcha con pasos firmes a la final del Torneo Clausura, Cali vive un gran auge en la emersión y exportación de jóvenes talentos, Junior también hace gala de un interesante equipo, que como pocas veces ha sucedido en su historia, se consolida como un gran visitante…

Sin embargo, en este fútbol de colores y contrastes que es la liga colombiana, da pena ver las actuaciones de conjuntos desvalidos y con poco nivel como Cúcuta, Uniautónoma, Jaguares, Chicó e incluso Huila, que tras ser la revelación del pasado torneo, se convirtió en un equipo caótico, que incluso terminará el campeonato afrontando los partidos con una nómina sub 20, por determinación de sus directivos: eso no es serio en un torneo profesional de primera división.

Muchos de ellos juegan en canchas prestadas, otros en gramados que parecen potreros y la mayoría no lleva al estadio más de dos o tres mil valientes por partido.

Lo conclusión es que la cantidad no es proporcional a la calidad y que al torneo le sobran varios equipos, al menos cuatro. El invento de tener 20 inquilinos en la A no ha sido bueno y el problema es que difícilmente pueda haber un reversazo al respecto, pues nadie va a votar un “sí” para que su cabeza y su lugar en Primera, se ponga en juego…

PD: Perder en Montevideo estaba en las cuentas: fuimos al Mundial de Brasil aunque se sufrió una derrota en territorio uruguayo y podremos ir a Rusia, pese a la dolorosa derrota sufrida hace unos días. Ahora bien, cierto es que la Selección atraviesa su peor momento en la era Pékerman y es menester del propio argentino hacer gala de toda su sapiencia para sacar al equipo de este bache, y claro, de paso salvar su propio pellejo. Desde esta tribuna siempre hemos defendido el proceso del argentino y se ha insistido en valorar sus logros, pero en el fútbol hay que revalidar condiciones jornada a jornada. El hincha tiene memoria de corto plazo y los entrenadores son víctimas de sus propios éxitos: Pékerman se puso la vara, a sí mismo, muy alta con la gran eliminatoria y el mejor Mundial del año pasado, ahora todos lo miden por aquellos resultados y eso es natural; involucionar no está permitido. Pékerman: es hora de hacer una profunda autocrítica, analizar qué pasó y trabajar concienzudamente en la táctica. Un 3-0 no puede volver a repetirse. Los créditos de lo hecho en 2014 se están agotando.