JAMES JUGÓ TODAS SUS FICHAS A UN SOLO NÚMERO

Por: Jorge Barraza

“Por la razón que fuera, el Madrid debe jugar siempre con un 4-3-3, se necesita mucho volumen de ataque. Los tres de adelante están claros: antes eran Benzema y Bale con Cristiano Ronaldo, ahora aquellos dos con Hazard. Y para sostener tácticamente ese esquema se necesitan tres volantes que tengan marca. Así las cosas, James no tiene cabida porque no es delantero ni es mediocampista”. La voz proviene del célebre palco presidencial del Bernabéu, la cocina del Real Madrid.

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¿Pues entonces qué es James…?, se preguntarán muchos. Media punta o cuarto volante, funciones que no entran en el dibujo de Zidane. Para delantero se necesita velocidad y verticalidad, para enganche son imprescindibles dos características: traslado de balón y uno contra uno. No son justamente las virtudes de James, un lanzador elegante, un virtuoso en la pegada del balón. El 10 debe ser quien lleva la pelota y arma el juego, para lo cual es preciso conducir, encarar y gambetear para lograr superioridad numérica (cuando eludimos a un rival, liberamos a uno nuestro de su marca, es una regla del fútbol). Esa función la cumple Modric, jugador de extraordinario rendimiento en las siete temporadas anteriores.

Kroos es un distribuidor de juego, sin mucho recorrido y con pases de corta trayectoria, pero inteligente y ubicuo, da equilibrio y es buen ejecutor de centros. Y, aparte, un mimado de Florentino Pérez, que en el Madrid no es un hecho menor, es un factor a tener en cuenta para cualquier entrenador que quiera estabilidad en el cargo. Todos saben quiénes son los ahijados del presi. Ya vimos lo que pasó con Keylor Navas, no tenía la venia del general y se tuvo que ir, por buenazo que fuera. Y para correrlos a todos, tapar agujeros y regar el campo de sudor está Casemiro. Dado el perfil de todos los demás integrantes del equipo, hoy el Madrid es Casemiro y diez más. Sin él no es que no pueden ganar, no pueden entrar a la cancha.

Es un panorama complicado ganarse un lugar en esas dos líneas en el club blanco. Por algo llevan años jugando siempre los mismos. Que además tienen muchas medallas: todos ganaron cuatro Champions sobre cinco. Y eso los atornilla en su sitio. En cada mercado de pases llegan refuerzos, pero les cuesta entrar en el once. El caso de Hazard es diferente, es un crack del fútbol y un fichaje galáctico que no necesita ganarse el puesto, el puesto lo está esperando a él.

“James no tiene marca, lo cual no sería grave porque en todos los equipos del mundo los entrenadores hacen concesiones tácticas con uno, a lo sumo dos jugadores. Pero en el Madrid esa licencia era para Benzema y Cristiano Ronaldo, ahora es para Benzema y Hazard”, dice un técnico que conoce muy, muy de cerca al nacido en Cúcuta. Los estrategas piden dinámica, bajar presionando, incluso a sus delanteros.

El plano táctico es una dificultad que afronta James, y no sólo él, muchos otros que llegaron al Madrid o estaban y debieron irse porque no encajaban, caso Dani Ceballos, Kovacic, Llorente. Luego está lo más bravo: la sobreabundancia de figuras. Para el medio, además del trinomio Modric-Casemiro-Kroos, está la nueva estrellita emergente, el pollo de Zidane: el uruguayo Valverde, jugador de gran aptitud física y técnica, laboriosidad, criterio, movilidad e ida y vuelta. Zinedine ya lo apunta para titular fijo, o sea, un competidor terrible para quienes aspiren a un lugar en el medio. También está Isco, aunque con menos resto para poner sobre el tapete.

Y arriba hay para formar tres delanteras: a los ya nombrados, cabe agregar a Vinicius, querido por la gente y una apuesta del presidente; Lucas Vázquez, apadrinado por el núcleo duro del plantel (Sergio Ramos, Marcelo, Carvajal) y que además puede jugar de extremo derecho o de volante por ese lado. Rodrygo, el más joven de todos, pero con credenciales impecables: veloz, altamente técnico, con gol. Luego, con vueltas menos, vienen Luka Jovic (costó 60 millones de euros), Brahim Díaz y Mariano, todos esperando turno. Y Marco Asensio, que se rompió los ligamentos de una rodilla, pero cuando vuelva pedirá pista, es una figura en el cub.

Algunas lesiones y cierta rotación que hizo Zidane cuando se mezclaron los partidos de Champions con los de Liga le permitieron a James ingresar en algunos partidos. No obstante, la titularidad le será muy esquiva, no porque Zidane sienta antipatía por James, sino porque sus cualidades no tienen lugar en el modelo del técnico. Lo mismo acontecía con Niko Kovac. Le dieron docenas de oportunidades en Munich, no logró convencer al entrenador. Y en estos clubes hay que aprovechar cada minuto que le dan.

El ejemplo perfecto de ellos es Ansu Fati, el chico de 16 años que apareció en el Barcelona. Había dos lesionados, le dieron 15 minutos ante el Betis y revolucionó el Camp Nou. Seis días después, el Barsa perdía ante el Osasuna y jugaba horrendamente mal. Ansu tuvo una segunda ocasión de demostrar, entró en el segundo tiempo y a los cinco minutos de estar en campo clavó un cabezazo espectacular. ¡Gol del niño maravilla…! El futbolista más joven en anotar un gol en los 120 años del Fútbol Club Barcelona. No es poco.

En apenas instantes se reveló mejor que los demás, valuados en decenas, cientos de millones. Especialmente porque entró y apagó el incendio. Y todo con un aplomo, una serenidad y naturalidad increíbles. Sólo los elegidos usufructúan tan integralmente estas oportunidades. Son minutitos apenas, y hay que poseer ese ángel, esa estrella para deslumbrar en una sola pelota que llega, con suerte, una segunda. Dos semanas después, ante el Valencia, desató su furia creativa. Abrió el marcador al minuto 2 con un golazo y sirvió el segundo a los 7’. Ahí ya puso de cabeza a España. El Consejo de Ministros le otorgó la ciudadanía en trámite sumarísimo y lo convocaron a la selección mayor. Ni siquiera pasó por el Barsa “B”, un filtro del cual no se salva nadie en ese club. Ni Messi zafó. Y ya Ernesto Valverde lo confirmó como integrante del primer equipo. Ansu encara a los defensas, tiene gambeta frontal, muestra hambre de gol. Ningún DT le tiene bronca a un jugador con tales atributos.

James también le sacó jugo a sus diez minutos ante el Granada para asegurar el triunfo con un gol que le cayó del cielo, como un chorro de agua a un caminante del desierto. Y así lo festejó. Pero tendrá que repetirlo cada vez que le toque entrar, caso contrario hay un pueblo haciendo cola: Vinicius, Rodrygo, Isco, Brahim… Tal vez pudo forzar la situación e irse al Napoli con Ancelotti, aunque Florentino tampoco quería prestar dos veces a un jugador que le costó 80 millones. Desde su entorno dicen que quiere vivir en Madrid y tiene una sola meta: jugar en el Bernabéu.

Aunque Queiroz quiera disfrazar la situación, está claro que James le pidió, por esta vez, pasar por alto la fecha FIFA y concentrarse en el Madrid. Puso todas sus fichas ahí. La ruleta está girando, ya veremos cuando pare, pero son muchos números en contra…

 

*Jorge Barraza, periodista y columnista argentino.
Exclusivo para Fútbol Total