POR: ANDRÉS MAGRI G.
DIRECTOR DE LA REVISTA FÚTBOL TOTAL

Dos días antes del primer partido de Colombia en esta triple fecha eliminatoria apareció en diferentes medios la noticia de que un grupo de hinchas había organizado una ‘firmatón’ para que James Rodríguez vuelva a ser convocado a la Tricolor.

La iniciativa logró en tres días la aprobación de más de siete mil personas, y aunque sabemos que esta petición no deja de ser una simple anécdota, un canto a la bandera, de alguna manera refleja el sentir de gran cantidad de compatriotas que extrañan y valoran lo que significó el 10 para la Selección.

James es tema de debate por la mañana, por la tarde y por la noche. En los varios programas de opinión que ahora existen en televisión, en tertulias radiales y por supuesto, en redes sociales donde es tendencia constantemente. Y entre quienes lo defienden, una de las palabras más usadas es “amnesia”. Se dice que a los colombianos se nos olvidó quién era James, todo lo que hizo por la camiseta amarilla, “¡qué ingratitud!”, afirman.

Me permito coincidir en que hay amnesia, pero no por parte del entrenador que lo deja fuera de la convocatoria, o de los hinchas que lo rechazan (porque también los hay, y muchos), sino en el propio James David a quien parece que se le hubiera borrado de la memoria lo mucho que tuvo que trabajar para llegar al sitio donde está. Y ahora anda empeñado en tirar todo por la borda con una serie de actitudes negativas y frases desafortunadas.

A Rodríguez se le embolató la humildad que tanto le reconocimos en sus inicios con Banfield y Porto. Lo superó el personaje: se creyó el cuento de que es una superestrella y hoy por hoy se le asocia más con la plataforma Twitch, los videojuegos y el Instagram, que con la pelota. Está más cerca de ser influencer que futbolista. Y no es una ofensa ni una descalificación personal. Es lo que muestran las horas que ha pasado en redes vs. las horas que ha estado en cancha durante este año. La última vez que jugó un partido completo data el 16 de abril. ¡Hace cinco meses! Y en lo corrido del 2021 apenas acumula 15 apariciones. Dicen por ahí: son datos y hay que darlos…

Que “me faltaron al respeto en la Selección”, que “en Madrid ya nadie me quiere” que “no se ni contra quien juega el Everton este fin de semana” que “yo no tengo que demostrarle nada a nadie”. Como le gritó en una ocasión el Rey Juan Carlos a Hugo Chávez: ¡Por qué no te callas!

Ojalá alguien cercano le pudiera aconsejar a James que cierre esa maldita cuenta en Twitch, con la que se está dando un tiro en el pie. Cada vez que abre transmisión se enloda más y arma una polémica peor que la anterior.

Hace un tiempo a través de un ‘live’ en Instagram con Camilo Zúñiga y Teo Gutiérrez llegó a decir “Hay que tener gratitud, que no se olviden lo que hemos hecho”. A James habría que decirle que le tenemos una gratitud inmensa, que sus logros con Colombia son inolvidables, pero que fue él mismo quien se olvidó lo que era: un futbolista de élite, jugador insignia, uno de los capitanes de selección y por tanto, modelo a seguir: era él quien estaba llamado a dar el buen ejemplo.

En el pasado mercado de fichajes, el 10 juraba que saldría del Everton. Le tocó quedarse porque nadie, salvo el modesto Basaksehir de Turquía, presentó una oferta en firme por su pase. Momento ideal para reflexionar: algo no está haciendo bien. Tuvo diferencias (por no llamarlo peleas) con Ranieri, con Zidane, con Benítez, con Kovac, ahora está distanciado de Rueda. ¿Será que el problema es de ellos cinco? O será mejor que hay algo en James, su actitud y disposición a seguir instrucciones que choca contra uno y otro, sea italiano, francés, español, alemán o colombiano.

Ahí está la verdadera amnesia. James olvidó que por mucho dinero y fama que tenga, hay un técnico, un jefe. Y el que manda, manda…Hay amnesia cuando olvidó que se debe a su club, y por sobre todas las cosas tiene que respetar a la hinchada sin andar por ahí en redes sociales preguntando sandeces. Hay amnesia en olvidar que todos los días se debe demostrar talento, porque nadie vive de las glorias pasadas. La Bota de oro mundialista y la llegada al Real Madrid sucedió ¡hace siete años!

Todos queremos ver de vuelta al James de antes. Soñamos con
que regresen sus goles y asistencias en Selección. Ojalá él propio James también lo quiera y se acuerde de cómo ser un futbolista de élite. Lo primero es ganarse, a punta de trabajo, un lugar en el Everton ¡de Benítez!

Veremos si lo logra y algún día termina este largo episodio de amnesia.

El Twitch 'distancia' a James Rodríguez de la afición y ¿del Everton? | MARCA Claro Colombia

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