Por: Jorge Barraza
Especial para Fútbol Total (Colombia)

Fue la Copa de la pandemia, así se la evocará. La sin público. También la del gol de Di María en la final, la del sorpresivo triunfo argentino en Maracaná, la de la consagración de Luis Díaz, la Copa de Messi, en la que quebró el maleficio, suyo y de Argentina. La Copa malquerida. La pateaban de todos lados, pero se jugó y nos alegra que así fuera. ¿Qué se ganaba con no hacerla…? ¿Cuántos muertos generó su disputa…? ¿A quién afectó…? ¿En nombre de qué causa sacrosanta había que suspenderla…? El fútbol es una actividad como cualquier otra, es un juego, aunque también una industria, como el petróleo, los automóviles, las construcciones, la banca; emplea a millones. ¿Por qué el fútbol debiera detenerse y todo lo demás funcionar…? La libreta de apuntes nos marca quince puntos resaltables del torneo, son estos…

* El campeón. Indiscutible. Invicto, con cinco triunfos y dos empates, 12 goles a favor y sólo 3 en contra. Venció a cuatro de los cinco primeros rivales de la Eliminatoria: Brasil, Ecuador, Uruguay y Paraguay; empató con Colombia. Le quitó la invencibilidad histórica a la Canarinha en su casa. Ningún brasileño protestó, aunque siempre que Argentina le gane a Brasil se inundará Sudamérica con lágrimas de viudas ajenas. Que el referí, que las patadas… Fue todo legal, gol legal, defensa legal. Brasil está hoy un escalón por encima de Argentina, pero la albiceleste le jugó como debía: al límite, con sangre, concentración e inteligencia. No le dio un milímetro de respiro ni de ventaja en nada, lo hizo sentir incómodo los 97 minutos.

* La consagración. De Luis Díaz, atacante espectacular. Tiene todo lo que uno le pide a un jugador: verticalidad, decisión, atrevimiento, fortaleza mental, brillante remate, gol, velocidad, gambeta frontal, desequilibrio. O sea: uno contra uno, lo más difícil del fútbol. Para los costados la pasan todos. Nada de medianías, está para un club gigante de Europa, un Barsa, un Liverpool. Oremos: es una aparición casi milagrosa. En un contexto árido del fútbol sudamericano, en el que no se ve brotar nada, te surge un Luis Díaz… Su sola presencia garantiza una Eliminatoria auspiciosa para Colombia.

* El gol. 1) La chilena de Luis Díaz a Brasil. 2) El segundo del mismo Díaz a Perú. 3) Por importancia y definición, el de Di María a Brasil, sin olvidar del maravilloso de tiro libre de Messi a Chile.

* La revelación. Gianluca Lapadula, el italiano de 31 años que actúa en Perú. No habla español, pero el que juega bien se entiende con todos. Inteligentísimo, dúctil con la pelota, de buen remate, vivo para jugar sólo y a los espacios, positivo en todo. Lástima que se decidió tarde a venir a la Selección Peruana.

* La decepción. Uruguay. Individual y colectivamente gris, chato, sin figuras, sin creatividad, hasta sin la rebeldía característica de los uruguayos. Se hicieron veinte selecciones ideales, a nadie se le ocurrió poner un futbolista oriental. El modelo Tabárez se vio marchito, ajado, sin frescura. Cuando retorne la Eliminatoria veremos si retoma su habitual competitividad, aunque jugando así peligra su viaje a Catar. Fue la última Copa para Suárez, Cavani, Godín, Cáceres…

* El once ideal. Del medio hacia adelante sobran opciones de armado, atrás no tanto, fallaron los laterales, no hubo descollantes, Danilo y Acuña entran con lo mínimo. Da pena sacar jugadores de alto rendimiento como Cuadrado, Casemiro, De Paul o Paquetá sólo por haber coincidido con otros un pelito mejor en sus puestos. Está el caso del zaguero Cristian Romero, magnífico, pero que jugó muy poco por una lesión de rodilla. U otros que fueron brillantes como Wuilker Faríñez y Ospina, pero que no llegaron a la final o no resultaron tan determinantes como Martínez. Nuestro once: Emiliano Martínez (Argentina), Danilo (Brasil), Marquinhos (Brasil), Otamendi (Argentina), Acuña (Argentina); Barrios (Colombia), Yotún (Perú); Messi (Argentina), Neymar (Brasil), Luis Díaz (Colombia); Lapadula (Perú).

* La confirmación. De Lionel Scaloni. Pese a tener contrato como fijo, permanecía en el ideario popular su “interinidad”. En los tres años que lleva en el cargo se lo veía como provisional, momentáneo, esperando a Marcelo Gallardo u otros técnicos laureados. El título y la forma en que jugó la selección, sobre todo la final, lo oficializaron por completo: ahora es el dueño del banco de Argentina.

* El ganador I. Argentina. Llegó con su sempiterno rótulo de “equipo en construcción”. Tras la final terminó la obra, ya está consolidado. Se sacó de encima una pesa de quinientas toneladas, la de los 28 años sin títulos. Ahora va con la mente libre, encontró jugadores para un once titular y también variantes. No debería tener problema ninguno hasta el final de la Eliminatoria. Y ahora, sin complejos, cuidado con Argentina de cara al Mundial …

* La comparación. Inevitable, con la Eurocopa, jugada en paralelo. Van dos pasos adelante, aparte allá hubo público y acá no, lo cual desnivela por completo. La Euro tuvo partidos más atractivos, pero la Copa América levantó cuando entró en la fase de eliminación directa. Y nos pareció más emotiva la final sudamericana que la europea. No fue estético el Brasil-Argentina, sin embargo, son dos camisetas muy pesadas, tuvo una tensión casi irrespirable, se jugó con los nervios a mil y eso también es belleza. No palpitamos del mismo modo el Inglaterra-Italia. Otro punto alto de la nuestra es que hubo una aparición sensacional como Luis Díaz. Allá varios destaques, pero no de este porte.

* El ganador II. Colombia. Llegó envuelto en críticas y dudas, Reinaldo Rueda sin confianza de gran parte de la gente y con una bronca de James Rodríguez contra él. Hizo un buen torneo, se fajó con todos los grandes (Brasil, Uruguay, Argentina), no desentonó con ninguno y se vuelve con un balance tranquilizador: un equipo armado, varias certezas, el estrellato de Luis Díaz, la recuperación total de Wilmar Barrios, saber que necesita de un creador y que tiene una partida de goleadores que no hacen goles. Todo retocable, nada que no se pueda reparar.

* La pregunta. La UEFA eliminó de la Euro el partido por el tercer puesto. “El que nadie quiere jugar”, aseguran muchos. Colombia y Perú sí quisieron, compusieron un choque excelente, el más entretenido del torneo. Jugaron con intensidad y generosidad. Hubo cinco goles y gracias a que estaba programado pudimos ver los dos golazos de Luis Díaz. Además, merced al 3-2, Colombia se llevó un millón de dólares más de premio. ¿Por qué eliminarlo…?

* El ganador III. Perú. Otra vez resucitó en una Copa América. Pese a muchas ausencias por diferentes motivos, se va muy satisfecho: encontró a Lapadula, se asentaron algunos valores nuevos como Marcos López y Sergio Peña, se alegró con la notable evolución de Carrillo. Creció su universo de jugadores, el déficit recurrente en el fútbol peruano, que produce menos que los demás.

* La preocupación. Inversamente proporcional al crecimiento de Argentina debe ser la inquietud de Tite en Brasil. En sus últimos cinco juegos ganó con polémica a Colombia (en el minuto 100…), igualó a uno con Ecuador siendo peloteado al final, venció por la mínima a Chile y a Perú (al que no le dieron un penal de escándalo), y cayó sin goles ante Argentina sin generar situaciones de riesgo, apenas dos remates desde afuera, uno de Richarlison y otro de Gabigol, pero ninguna acción elaborada. Pasada toda su actuación por el tamiz, le queda una cosecha magra. Con este nivel, clasifica al Mundial, pero no figura en él. Por jugadores sigue estando un peldaño arriba del resto, le da para llegar a fin de mes, no para hacer locuras. Ojo…

* El crack. Neymar jugó muy buena Copa. Y justo en el único partido que perdieron, mostró toda su dimensión de grande. Pese a que Brasil nunca pudo hacer tres pases seguidos, intentó todo, a base de gambeta, de clase y de orgullo. Y una vez vencido felicitó a los vencedores. Campeón del Fair Play y de la hidalguía. Siempre se le reprochan actitudes infantiles o desubicadas, esta vez fue todo madurez y ubicación.

* La foto. El fútbol le debía a Messi una alegría de estas. Seis veces intentó ganar la Copa y otras cuatro los Mundiales, siempre apuntando al título, regando genialidad. No le alcanzaba. Esta vez se le dio. Una molestia en un isquiotibial le impidió dar el máximo ante Colombia y Brasil, pero igual fue el jugador del campeonato. Primero en todos los ítems: goles, asistencias, jugadas creadas, remates al arco, pases bien dados…

La foto de la cabeza gacha se revirtió por la del capitán levantando el trofeo. Ahora, que sigan ladrando, Sancho…

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