NACIDA CON ESTRELLAS

Por: Jorge Barraza

Pocas cosas tan hermosas ofrece el periodismo como las tapas de las revistas deportivas. Irresistibles, nos llevan a tomar un ejemplar entre las manos, contemplar varios segundos la portada y luego hojear el interior. O leerlo. Quizá no reparamos en la importancia de las revistas hasta que miramos una edición antigua y advertimos la belleza de su portada, que nos remite a un suceso histórico, a un personaje inolvidable, a los ídolos de cada tiempo, al momento glorioso de un club, de la Selección, a toda una época.

Nos sucede con El Gráfico: repasar sus viejas carátulas es entrar en una ensoñación, como quedar flotando desentendidos de todo lo demás. Nos atrapa. Podríamos pasar horas admirándolas. Y eso no ocurre con la TV ni con la radio ni con las páginas de Internet. Casi valoramos más los ejemplares antiguos que los presentes, pero eso tiene que ver con la nostalgia, esa fémina tan poderosa.

Son preciosas las revistas, nos enamoran al punto de que enseguida nos asalta la manía de coleccionarlas. Claro, para que ello ocurra las revistas deben seguir saliendo. Entonces, en unos cuantos años diremos “¡Uuuuy, mira esta tapa de James…! ¿recuerdas cuando hizo ese gol con el Real Madrid…? ¡Y esta otra de Falcao levantando la Copa UEFA con Atlético de Madrid…!”

Suponemos que va a pasar (lo esperamos fervientemente) con Fútbol Total dentro de diez, quince, veinte años. Este es el número 200, ojalá logre atravesar tiempos y contratiempos y alcanzar la edición 1.000. Y seguir… Entonces se transformará en un clásico, en la crónica viva de toda una época.

La cigüeña trajo a Fútbol Total en mayo de 2004. Y la recién nacida vino con el pan bajo el brazo. En junio, Once Caldas dio el golpe del siglo al ganar la Libertadores de la mano del Profe Montoya. En octubre, el fútbol nos hizo un regalo que ya no esperábamos: la aparición de un genio de la dimensión de Di Stéfano, Pelé o Maradona: Lionel Messi. En el curso de estas 200 ediciones, Messi ya lleva 565 goles oficiales, varios miles preparados o servidos y cientos de exhibiciones de clase y magia. A Messi habría que anunciarlo como a los pintores y escultores: “Hoy expone en el Camp Nou”. Lo suyo es arte.

Paralelo a Messi empezaba a destacar en Inglaterra un atlético y oportunísimo delantero portugués: Cristiano Ronaldo. Al ficharlo, el Real Madrid daría comienzo a una pulseada goleadora como este deporte nunca había visto, la de Messi y Cristiano, que lleva ocho años de tironeo: Pichichi para allá, Pichichi para acá, un Balón de Oro a este, otro a aquel, ese récord para ti, el otro para mí, este título a Barcelona, este otro a Madrid … Sin manifestarlo nunca, ambos han mantenido un sordo desafío que enalteció al fútbol, le dio millones de horas de debate y los ha retroalimentado. Antes que ellos, Di Stéfano, Pelé o Maradona no habían tenido el contrapeso de otro crack que los exigiera tanto como Cristiano a Messi y viceversa.

En estos casi trece años de Fútbol Total vio la luz el mejor equipo de la historia: el Barcelona de Guardiola, un canto al gran fútbol, al buen gusto, a la emoción estética, a la más pura y noble ambición ofensiva, la del campito, esa de ir para adelante siempre, con desenfado, sin tácticas y sin otro interés que el de ganar y dar espectáculo. Y en el interín se dieron dos tridentes que durarán un siglo en la evocación: Messi-Xavi-Iniesta y Messi-Suárez-Neymar. Es atrevido pedir más fútbol que eso.

También se alumbró la Colombia de Pekerman, que hizo feliz a su pueblo haciendo un fútbol de cámara en una Eliminatoria de 18 partidos y en un Mundial en el que fue la revelación. ¿La mejor de todas las Colombias…? Que responda cada lector…

En 2005 debutó en River Radamel Falcao García y en 2009 James Rodríguez en Banfield. Ambos entrarían de lleno en el corazón de los hinchas colombianos, inflándolos de orgullo. Jamás dos futbolistas del país de Botero y García Márquez habían llegado tan alto a nivel internacional. Sobre todo cuando James se coronó goleador del Mundial 2014 marcando un gol a Uruguay que entró en la inmortalidad. El gol de los sueños: pecho, volea y ángulo estando rodeado de enemigos. Luego llegaron, en 2015 y 2016, los títulos internacionales de Santa Fe y Nacional. El Nacional de Rueda con un estilo del que muchos a veces reniegan, pero cuando lo practica su equipo se enorgullecen hasta las lágrimas. No hay dudas, el bebé trajo el pan.

Estos 13 años de Fútbol Total coincidieron con la aparición del último de los grandes talentos del Brasil: Neymar, hábil hasta la exasperación. Tostao arriesga que puede ser el segundo mejor brasileño de todos sólo por detrás de Pelé. También apareció el, quizás, mejor futbolista uruguayo de la historia: Luis Suárez, un tanque de guerra cuyas orugas atraviesan pozos, pisan alambres de púa, derriban trincheras y sigue… Y además lleno de picardía, de bravura y de gol.

Contemporáneo a los 200 números ha sido el gran Chile de Arturo Vidal y Alexis Sánchez, de Medel y Marcelo Díaz, la Roja más Roja de todas. Y sobre el filo de los 200 llegó la coronación de Miguel Borja como Futbolista de América. Que no fue un ganador por descarte sino por altísimos méritos.

En un marco muchas veces desfavorable para una revista, Fútbol Total cumple 200 números en la calle. Una hazaña periodística, dado que la revista es un género jaqueado en todo el mundo por la imagen televisiva y, sobre todo, por la velocidad de la noticia radial, por el despliegue de los diarios y los portales digitales. Ni hablar de Twitter, Facebook, Instagram, todas las redes sociales. No obstante, la revista nos ofrece la posibilidad de la lectura serena, de la entrevista, el análisis frío y la buena crónica.

Y los cumple, entre otras causas, por el empuje y el talento de Andrés Magri y su equipo, que han dado a luz un producto agradable, entretenido, informado y a la vez comprometido y riguroso. Al público puede sonarle a poco congratularlo por apenas 200 números. Quienes estamos en esto sabemos que es toda una proeza. Enhorabuena.