TARJETA ROJA

POR: IVAN MEJIA ALVAREZ

 

Cuando Mondragón y Yepes fueron grandes figuras en el Mundial, el uno por ser el jugador más longevo que haya actuado en una fase final de Copa del Mundo y el otro por ser el gran capitán de la selección Colombia, llovieron las promesas y las felicitaciones.

Hoy, seis meses después, nadie se acuerda ya de aquellos días y de aquellas promesas de cumbiambera. Yepes trabaja en Argentina con San Lorenzo, mientras que Farid se retiró en el Cali y está ahí, dictando charlas motivacionales, disfrutando del retiro, pero queriendo trabajar en el fútbol.

A Bedoya se le olvidaron todas las promesas y su palabra quedó en el olvido. Pékerman también olvidó a sus fieles escuderos y tanto Mario como Farid ya hacen parte del álbum del olvido y de las promesas no cumplidas. El desagradecimiento en pleno: Bedoya y el Comité Ejecutivo de la Federación parecen los políticos colombianos que cada dos años recorren el país  ofreciendo y ofreciendo y después, cuando se instalan en la chanfaina, se olvidan de todo lo que prometieron y prometieron.

Me acorde especialmente de Mondragón en estos días cuando disfruté de una magistral charla que brindó en el ámbito del ‘Hay Festival’ de Cartagena donde mostró videos bonitos de la experiencia mundialista, recordó su historia y descubrió hechos anecdóticos que no se habían contado, como la vez que Pékerman le negó la entrada al camerino antes de un partido al presidente Santos.

El domingo pasado cuando se inició el campeonato profesional volví a pensar en Mondragón al conocer el dato estadístico, histórico e inapelable: trece porteros extranjeros en los equipos del rentado profesional. Trece, caramba, trece de veinte, más del cincuenta por ciento. Eso no tiene sentido, carece de lógica.

En una dulce época, Colombia tenía porteros de sobra: existían Calero, Córdoba y Mondragón y solo dos de ellos podían acudir a la citación de la selección. Los tres, grandes arqueros, todos con capacidad para ser titulares y solo cabían dos. ¿Y hoy, aparte de Ospina, tenemos grandes porteros?  No creo que Camilo Vargas, Leandro Castellanos o José Fernando Cuadrado resistan un parangón con los de antes.

Algo está pasando, algo sucede con el puesto de portero porque no es lógico que los equipos no tengan confianza en los cuidapalos nacionales. ¿No se trabaja en las inferiores, no son buenos los arqueros criollos? ¿Cuál es la verdad?

Por lo pronto, quiero aportar algo a la discusión. La Federación con esos contratos  multimillonarios, que la hacen una de las empresas más ricas del país, con excedentes inmensos de tesorería en bancos suizos, cuyas  llaves no tiene sino Bedoya, debería invertir y crear una ‘escuela nacional de porteros’, manejada por Farid, claro que si, por Farid Mondragón, para que el puesto no siga en manos extranjeras, para que salgan muchos y muy buenos porteros en Colombia. Y si Oscar Córdoba y Eduardo Niño y René Higuita se le miden al tema, pues mucho mejor, todos ellos tienen pleno derecho a hacer parte por sus méritos y su historial.

No solamente se emplea talento colombiano y se le hace justicia a Mondragón, sino que se pone el billete de la selección Colombia a trabajar por el fútbol nacional. Eso del dinero en un banco suizo resulta aterrador y sospechoso.

Ahí quedan pues dos hechos claros: se extinguen los porteros colombianos y es necesario hacer algo para que el puesto no siga en manos extranjeros. Y se  debe aprovechar el billete que deja la selección para crear la escuela nacional de porteros.

A su oído Bedoya… Así le de dolor de estomago pensar que alguien tiene ideas diferentes a las suyas.

 

Por Futbol

Un comentario en «PORTEROS A LA ORDEN»
  1. El gordo tiene razon.
    Mucha plata para la federacion y donde la invierten ?
    ahora entro Chevrolet y que? Toda la plata en un banco suizo. Eso no. Pongala a trabajar Bedoya. No sea descarado.

Los comentarios están cerrados.